sábado, 20 de septiembre de 2008

Ensayo sobre la algarabía


Habiendo conocido gente avinagrada en algunos de mis trabajos, me dispuse a estudiar a la personalidad alegre y a la caracúlica perenne. Este es un magro intento de ensayo al respecto.

Un estudio sobre la alegría
(que a veces suele ser contagiosa y otras veces todo lo contrario)


Descripción de la personalidad genéticamente alegre y su contrapartida (estudio empírico basado en mis observaciones subjetivas, del ser humano en su hábitat natural)

1. Portador de sonrisa casi siempre salvo en caso de dolor físico agudo que arreglará con un par de aspirinas para poder seguir disfrutando, de la vida en general. La personalidad contraria que de ahora en adelante llamaremos “abúlica”, es portadora de un rictus bragueta salvo en contadas excepciones en las cuales sonreirá plásticamente (cual comercial de Colgate), cuando mediare interés de por medio (convenciones sociales, intercambios monetarios, intereses comerciales o simplemente por obligación o diplomacia mal entendida).
2. Cantantes o silbadores compulsivos. Estas personalidades cantan, tararean o silban toda vez que realizan actividades que no involucran el aparato respiratorio ni las cuerdas vocales. Pueden recordar acordes de jingles televisivos, aperturas de programas radiales y/o televisivos, bandas sonoras de películas y toda aquella música que les provoca placer. Los “abúlicos” utilizan las cuerdas vocales única y exclusivamente para efectuar trámites comerciales, intercambiar chismes barriales, cantar en Misa o en la Sinagoga, comunicarse con los proveedores de mercadería y víveres, quejarse, auto-compadecerse, reclamar y demandar (mercadería rota, la cuenta exagerada del teléfono, el precio excesivo del alimento balanceado para hámsters, etc. etc.).
3. Danzarinas por naturaleza, las personalidades alegres moverán crónicamente alguna parte de su cuerpo al son de la música funcional del hipermercado, la sala de espera del laboratorio de análisis clínicos, la canción de moda en la radio del colectivero, el comercial del polvo para lavar la ropa y todo acorde que represente algún sonido rítmico e interesante. Estas personalidades menean constantemente un pie, la cabeza, o simplemente, marcan con los dedos de las manos el ritmo de cualquier sonido que les resulte agradable. Las personalidades abúlicas suelen enfrascarse en su propia rigidez y no sólo denotan una falta total de reacción ante la música, suelen detestarla porque alegan no poder concentrarse gracias a ella.
4. La personalidad del tipo alegre suele deleitarse con los placeres devenidos de la satisfacción de las necesidades fisiológicas básicas y primarias del ser humano. Esto quiere decir que disfrutan de leer un buen libro sentados en el W.C., sin ayuda de laxantes (no suelen ser constipados); les gusta dormir la siesta bajo el sol; gozan de una buena comida (la sola mención de un bombón escocés les puede arrancar una sonrisa); el sexo les levanta el espíritu y les provoca tararear boleros de Manzanero, y una Coca- Cola helada puede convertirse en la más poderosa droga anti-stress. Muy por el contrario, la personalidad abúlica encuentra un problema en la satisfacción de sus necesidades más primitivas. Defeca única y exclusivamente con la ayuda de laxantes. El W.C. debe reunir las normas ISO 9000 en cuanto a orden, limpieza y pulcritud. El papel higiénico será doble hoja y con imprimé de querubines tocando el arpa o el evento se postergará hasta conseguir el papel adecuado y/o un proctólogo que procederá a demoler el bolo fecal (en cuyo caso el “abúlico” podría llegar a sonreír histéricamente…por puro nerviosismo y pudor). El placer de la comida no han de encontrarlo dado que estas personalidades suelen ser culposas, e inmediatamente después de ingerir las calorías llamadas vacías (que no aportan ningún nutriente indispensable para la salud); suelen enojarse, arrepentirse y autoflagelarse por tamaña pérdida del autocontrol. En lo que respecta al sexo, se dedicarán al mismo con el único fin de procrear y vivirán las satisfacciones devenidas del coito como manifestaciones impuras de un organismo defectuoso. Es por ello, que a la hora de mantener relaciones pondrán todo tipo de reparos en cuanto a la cantidad de luz solar que entra por la rendija de la celosía de la claraboya del baño; la cantidad de pelos, arrugas, rollos, pozos, granos y/o “defectos” propios y/o de su partenaire sexual; sufrirán todo tipo de algias y dolores; no encontrarán la ropa interior adecuada (como si ésta fuera necesaria) y no encontrarán posición alguna que les resulte agradable con excepción de la de cadáver inerte en busca de forense para autopsia. En caso de producirse el tan esperado encuentro (esperado por sus parejas), las personalidades abúlicas harán mentalmente la lista del supermercado o repasarán en la memoria la carta documento que enviarán al enemigo de turno (vecino, taller mecánico, Cía. Telefónica, Consorcio de propietarios, etc.); mientras son “importunadas” sexualmente por sus parejas.
5. El alegre se “alegra” por naturaleza con los logros de las personas en general; mientras que el “abúlico” se alegra (y sólo un poquito) con los logros de su persona favorita de turno (casi siempre alguna persona con la que tiene lazos sanguíneos y por temporadas, variando el favoritismo de acuerdo a la obtención de algún beneficio en particular).
6. La personalidad alegre anda por la vida gozando de cada minuto como si fuera el último. El “abúlico” se lamenta de haber vivido en la manera que lo hizo, lamenta no haber hecho lo que se había propuesto, lamenta el paso del tiempo y lamenta haberlo perdido lamentándose.
7. Las personas alegres suelen ser demostrativas y extrovertidas. Les gusta abrazar, pellizcar los rollos de los bebés, revolcarse en una pulseada sin fin con el perro, dejar que el gato destroce un adorno para verlo jugar, ensuciar la cocina para hacer tres kilos de pasta casera y sacar cuatrocientas fotos de sus seres queridos para empapelar la casa con sus recuerdos y personas favoritas. El “abúlico” por el contrario, coleccionará estampitas de sus santos preferidos, estampillas y/o monedas, o postales de sus viajes y cuando se le pregunta por la foto de alguno de sus seres queridos contestará que no suele llevar fotos en su billetera porque le roban espacio a las monedas y se podrían arrugar…por eso las guarda en casa. Con respecto al placer, éstas personalidades prefieren no ensuciar la cocina a comer; no invitar amistades a desordenar el living; no pasear a sufrir un robo y por supuesto la seguridad de sus propias casas custodiadas por rejas, perros y alarmas al riesgo de vivir una vida con algarabía.
8. La personalidad alegre se toma hasta la enfermedad con humor y bromeará con los delirios de sus fiebres; el color de sus mocos; la ferocidad de sus anginas y el tamaño de los moretones que obtuvo andando en patineta por la calle imitando a Tony Hawk. Los “abúlicos” suelen ser alérgicos al frío, al calor, al sol, a la sombra, y a los sombreros; y fóbicos a los osos de peluche, Bob Esponja, los piojos de su propia cabeza y a las comunidades indígenas en general (porque no profesan ni su religión ni sus costumbres). Los abúlicos, o están enfermos o se están por enfermar de algo. Y les agrada sobremanera deambular de médico en médico buscando el diagnóstico preciso para esa manchita rosada que no estaba ahí la semana pasada. Se morderán la boca para no sonreír si el médico de cabecera les ordena una resonancia magnética, gozando con anticipación de la mirada preocupada de sus familiares ante la sola mención del estudio en cuestión.
9. El “abúlico” teme y es temido. El “alegre” desconcierta por su inconsciencia al “abúlico”, quien cree que de esa manera desperdicia su vida, no cuida su cuerpo ni sus intereses y tiene un negro porvenir. El “alegre” piensa que el único negro porvenir es Denzel Washington o Halle Berry en ropa interior y sólo se hace problema porque encargó pizza por teléfono y no tiene cerveza en la heladera.



Conclusión del trabajo de observación: Los abúlicos detestan a los alegres. Harán lo posible para sumarlos a su bando ya sea aterrorizándolos con la última tapa del Crónica o censurándolos por sus modales impropios. Los acusarán con el dedo índice apuntándolos como si fuera un arma y los llamarán a la cordura y al recato. Les buscarán los defectos, investigarán sus vidas, examinarán su comportamiento y desearán secretamente…haberse contagiado alguna vez con la bacteria de la alegría.


DRA. ULAPAGA

Especialista en algarabías aplicadas
Fan del alto alpedismo
Sublime defensora de los derechos del ser humano a ser felíz no matter what (o sea, haz de tu culo un florero si eso es lo que te agrada)

4 comentarios:

Agos dijo...

jo!!! si he conocido unos cuantos abúlicos en mi vida!!!

Ugo dijo...

No entiendo como ademas de las excelentes pelis que ponés como preferidas-realmente una buena lista-como no está entre ellas ·Pescador de sueños", ni "Eyes wide shut", ni "El ultimo tango en Paris", "Cafe Bagdad",ni"Chocolate"
ni"Desde el Jardin",ni"8 y Medio" ni "La Novicia Rebelde", ni "Un hombre y una mujer", ni" Los unos y los otros","Stalag17","MASH","La dolce vita", "Roma ciudad abierta","Ladron de bicicletas",
"Zorba el griego","La fiesta Inolvidable", claro entre padre e hija, necesitamos dos Blogs.

Maite dijo...

Yo me encontré cantando un bolero el otro día en el Mercadona mientras hacía la compra, pensé que era porque estoy payá total, pero igual es que soy del tipo silbador jajajajajajaja

Besotes, Paulita!!!!!!!!

Mhairi dijo...

Genial tu blog, che! Era hora que compartieras al mundo tu vista de las cosas!!

Yo, la abulica momentanea :P