sábado, 20 de septiembre de 2008

Emulando a Carrie Bradshaw


Tengo un grupo de amigas muy locas a las cuales conocí en una web de fans del aquel entonces ignoto actor Gerard Butler. Cuestión que el tío es escocés y así como desató las más bajas pasiones de sus fans, nos arrastró a todas juntas en un frenesí de absorción de la cultura escocesa y la música celta, la lectura indiscriminada de cualquier novela que incluyera un personaje con una gaita en la mano; llegando al extremo de venerar en forma enfermiza a un señor que vive en la cabeza de una escritora inescrupulosa, que se dedicó a jugar con nuestros corazones vaciando nuestras billeteras en tan triste derrotero erótico-festivo-literario (los libros cuestan un huevo y hasta hace un tiempo no se conseguían en ningún lado).

Esta columna fué publicada en uno de los websites del actor y habla sobre el personaje principal de los libros de la pérfida escritora, Diana Gabaldón.

Maldito tú eres entre todas las mujeres, Jaime Fraser!

Así como los Highlanders de Karen Moning son moneda corriente entre las admiradoras de Butler, Jaime Fraser es la lectura obligada de toda fan que se precie de serlo.
No tengo idea de cómo se ha linkeado a Gerardo Jaime Butler con la bibliografía de Diana Gabaldón; sólo se que fui intimada a leerlos oponiendo franca resistencia a hacerlo desde la pantalla de la pc. Puse mil excusas y me prometí comprarlos en papel, cosa que al final hice (después de reventar mis globos oculares leyendolos cinco veces del monitor). Un buen día metí mis narices en el primer libro de la saga y desde ese oscuro momento maldigo mi vida tal cual la conozco y maldigo a Diana Gabaldón por haber convertido mi existencia en una miserable búsqueda de un ser inexistente. Gracias Diana!.

Jaime Fraser ha sido artesanalmente manufacturado por la escritora como un mecanismo perfecto de tecnología de punta japonesa, para estimular todas las neuronas femeninas encargadas de crear felicidad, enamoramiento, calentura, amor incondicional, necesidad de procrear y ganas de pisar suelo escocés. En esta borrachera de sexo y amor en la que una se va introduciendo de a poco, como quien mete la punta de los pies en la bañera para probar la temperatura del agua, una es incapaz de discernir entre realidad y ficción con resultados francamente catastróficos. La autora nos describe a un ser único en su especie, físicamente imponente, alto, fuerte, salvaje, colorado, de ojos color mar, mirada penetrante y cuerpo para el pecado. Como si esto fuera poco para enloquecer a cualquier mujer con dos gramos de estrógenos en sangre; la Gabaldón le agrega la inteligencia de un zorro, la cultura de un hombre de mundo (habla francés, inglés, gaélico, griego y latín), la ternura de un nene, la hombría de un macho alfa, la hidalguía del mejor de los highlanders, la destreza para la guerra de Attila y Leónidas juntos, las cualidades amatorias de Valentino y un corazón de oro. Si a este cóctel explosivo le sumamos la capacidad de Dianita para describir con suprema idoneidad las texturas de la piel y de la ropa, los aromas que emanan las diferentes partes del cuerpo así como su temperatura y sus colores, el sabor de líquidos y fluidos (corporales inclusive); tenemos en nuestras manos un pasaporte al pasado y al neuropsiquiátrico más cercano.

Radica en la maravillosa redacción de la Gabaldón, la capacidad de convertir a sus personajes de ficción en seres de carne y hueso dentro de nuestros cerebros. Y a las cincuenta primeras páginas nos es imposible creer que Jaime Fraser no exista y no esté escondido en alguna montaña escocesa o cazando conejos en el Cerro Fraser. Con sólo cerrar los ojos una puede verlo deambular por las praderas enfundado en su kilt y envolviendo a su adorada Claire en su plaid para que no tome frío. El tipo es la encarnación del marido, amante, amigo, padre y jefe perfectos. Es ecuánime, tiene un altísimo sentido del honor y la justicia, es fiel a su esposa, antepone los intereses de sus seres queridos a los propios y es capaz de dejarse matar para defender a los suyos. Ah, y tiene una salud de acero o más vidas que una docena de gatos, le pasa de todo pero sobrevive no sin antes hacernos sufrir como unas condenadas. Así es como una se descubre llorando a moco tendido porque lo picó una serpiente o lo azotaron hasta dejarlo inconsciente tirado como un trapo y aferrado a la vida únicamente gracias al recuerdo de su adorada esposa.

Los libros transcurren despacio, como la vida de los personajes, y a medida que avanza la historia la adicción es tan grande que una no puede funcionar normalmente ya que no es posible mantenerse alejada del libro más de tres o cuatro horas. Además las familias Fraser y Mac Kenzie toman posesión de nuestra casa y es muy fácil verlos deambular por las habitaciones de nuestros hogares de la misma manera que el nene de “Sexto Sentido” veía cadáveres por todas partes. La magia es tal que una siente deseos de conocer los lugares históricos, saber más sobre las costumbres de la época, analizar cada frase y cada línea y aprender gaélico. Y entonces el contexto del libro nos queda chico, nos descubrimos violentando al google buscando más y más, compartiendo experiencias con otras lectoras y devorando toda pieza de información levemente relacionada con la Escocia del 1700.

La historia de amor no tiene desperdicio. Es un manjar para toda aquella mente romántica con ganas de hacerse un festival de besos, arrumacos y escenas eróticas bien escritas. Ella es perfecta. Y él perfecto para ella. Sus encuentros son geniales como el choque de dos planetas, el tipo besa como ninguno, abraza lame y arremete con maestría susurrando palabras en gaélico mientras nosotras recogemos nuestras bragas del piso odiando nuestras miserables vidas. Demás está decir que Jaime deambula por la vida con su kilt al viento siempre listo y dispuesto para un revolcón; a veces tierno y suave y otras veces salvaje como un toro embestidor. Lo que toda chica necesita, sin ir más lejos. Pero, no sólo se dedica a hacer el amor compulsivamente y recitar las más tiernas frases de amor sin pestañear; se pasa los seis libros salvándole la vida a su esposa que no para de meterse en problemas. La rescata de manos de piratas, violadores, soldados ingleses y hasta una plaga que amenaza con llevársela derecho al cielo. Escenas que, por otra parte y luego del susto inicial, dan paso a los polvos más maravillosos de la historia de la novela romántica. Así que una vive deseando que Claire se meta en algún quilombo grosso para que Jaime aparezca en medio del sonido de los bodhrans, enfundado en su kilt, munido de su espada presto a decapitar malhechores con una mano y arrastrar a su mujercita del brazo para subirla a su indómito semental. Luego vendrán los mimos, las culpas, las confesiones y un revolcón número 10 en la escala Richter. Duermen acurrucados, se desean dormidos, se leen el pensamiento, están atentos a las necesidades del otro y se prodigan amor todos los días de sus vidas.

Y ahí comenzamos con los problemas. Porque la ficción es la ficción y el marido de una no es ni por asomo una milésima de molécula de James Alexander Mac Kenzie Fraser. El ejemplar que una supo conseguirse con mucho esfuerzo queda relegado a un proyecto de bacteria procariota y su sola presencia logra enfermarnos, en primer lugar porque no usa polleras y en segundo lugar porque carece de pelo en la cabeza y si lo tiene no llega hasta los hombros. La cosa en cuestión no sólo no cuenta con los atributos físicos de nuestro Jaime, tampoco se comporta como el Highlander de nuestros amores. Así que el choque con la cruda realidad es devastador y nos deja sumidas en la más profunda depresión. El libro entonces se convierte en un arma de doble filo, por un lado una necesita creer que Jaime es real, probable y posible; por el otro lado una necesita dehacerse urgentemente del compañero de alcoba para ir tras el señor pelirrojo que ha tomado el control de nuestras cabezas. Los contrastes son alienantes y la línea entre ficción y realidad se pixela como las fotos que uno agranda, haciendo nuestra existencia insoportable.

He aquí un compilado de diferencias entre un MARIDO REAL y JAMIE FRASER (para conocer más a fondo el efecto Gabaldón en nuestras vidas)

A Jamie la kilt le queda para arrancársela con los dientes. Al marido real la toalla de baño le queda espeluznantemente mal, dejando en evidencia una incipiente barriga y dos tetas talla de corpiño 95 (ni loca me rompo un diente intentando remover el trapo de ese cuerpecito).
Jamie le da de comer a Claire en la boca cuando está enferma. El marido real grita desde la cocina “QUÉ HAY DE COMER?” cuando una está con cuarenta grados de fiebre tiritando en la cama.
Jamie defiende a Claire de los ingleses. El marido real defiende al mecánico del auto, de nuestros propios exabruptos, cuando intenta cobrar por algo que nunca repara.
Jamie hace el amor apasionadamente. El marido real te hace el amor cada muerte de obispo mientras hace zapping apasionadamente.
Jamie dice frases de amor en gaélico. El marido real putea en arameo cuando no encuentra los anteojos o el control remoto de la tv.
Jamie le regala a Claire el microscopio que ella tanto deseaba. El marido real te regala la freidora que él tanto deseaba.
Jamie recuerda los aniversarios. El marido real hace un esfuerzo por olvidarlos. Una también los hace. ¿Para qué recordar el día en que una se k-gó la vida?.
Jamie cabalga como los Dioses. El marido real no puede montar ni una bicicleta sin darse un porrazo padre.
Jamie arregla todo con las manos, desde el techo de su casa hasta la herradura de su caballo. El marido real es incapaz de abrir la mayonesa sin ayuda y tiene que pagar para destapar el inodoro porque no sabe usar la sopapa sin salpicarse.
Jamie sabe escuchar a Claire y se interesa por sus problemas. El marido real te larga el rollo de la oficina y se va a dormir cuando te toca contar tus pesares.
Jamie no necesita hablar para saber qué le pasa a su esposa, le basta mirarla a los ojos. El marido real necesita un power point con fotos y texto para decodificar nuestros sentimientos. Eso si lo lee. Cosa que no sucede con frecuencia.
Jamie hasta sucio huele rico. El marido real hasta limpio huele rancio.
Jamie le unta las tostadas a Claire en el desayuno. El marido real unta el piso de manteca y jalea porque en las primeras horas del día no coordina sus movimientos y no emboca la tostada en la boca.
Jamie le calienta la cama a Claire con su cuerpo. El marido real calienta la cama con sus propios gases.
Jamie adora a su esposa luzca como luzca. El marido real te mira de arriba abajo y te suelta un “ENGORDASTE” cada vez que tiene oportunidad de joderte la vida.
Jamie no puede sobrevivir un día sin Claire. El marido real no puede sobrevivir sin su auto, su teléfono celular, su pc y su tv.

Dadas las circunstancias, y a pesar de considerarme una devota admiradora de Diana Gabaldón, creo que su literartura pone en peligro millones de hogares que verán su cotidiana armonía derruída por estos contrastes. Demás está decir que no es recomendable leer estos libros con síndrome premenstrual ya que se podría caer en una depresión espantosa con crisis interminables de llantos, o bien cometer crímenes horrendos contra maridos/novios/amantes, mascotas y personal de atención al público.

Jamie Fraser es el ideal de hombre que toda mujer quiere, desea y necesita. El tema es que Jamie vive en la cabeza de la Gabaldón. No nos engañemos, no existe, no es real, es casi sci-fi; un ser inalcanzable e inaccesible. No hay hombre en esta tierra que se le asemeje y la que diga que tiene uno así en casita miente asquerosamente y merece morir en la misma hoguera donde casi muere Claire. Así que mi consejo es que tengan cuidado con la sobreexposición a esta bibliografía ya que los efectos colaterales suelen ser devastadores.


Una lectora en problemas.

33 comentarios:

Ari dijo...

Justo de este tipo hablaba yo hace un momento en otro comentario.¿ La verdad es que he decido no odiar a Diana Gabaldon porque el mero de hecho de saber de la existencia literaria de semejante especimen cubre una pequeña parte ( que no menos importante )de mis necesidades fisiólógico - mentales...y eso me convierte en una persona de tipo alegre " sustrayéndome directamente y sin lugar a dudas del tipo abúlico ...Ya sabes , una que se conforma con los pequeños placeres que la vida nos da jajajajajajajajaja


Siempre se ha dicho que es mucho más difícil hacer reir que llorar y afortunadamente para nosotros , consigues arrancarnos una carcajada cada vez que escribes ...¿cómo se diría en argento ? , ¿eres un capo ? ...


lofiu
Ari

Anónimo dijo...

Ay! Que razon que tenes... me rio por no llorar...
Pero es verdad quien no quisiera tener un Jamie, en vez d los q nos toco en suerte...

Muy buen post.
Slds,

Shaiya dijo...

110% de acuerdo. Debo decir que lei estos libros a la tierna edad de 12 años, con las hormonas alborotadas.
Recuerdo perfectamente que me daban las 3 de la mañana leyendo y que me ponia el despertador un rato antes para leer otro rato antes de levantarme.
Por aquel entonces solo estaban publicados los tres primeros volumenes y en el transcurso se publicó el cuarto si no me equivoco.

Pero si, fué descubrir a James Alexander Malcom Mackenzie Fraser y enamorarme perdidamente con el pj ficticio, ¡Si soñaba hasta con el!

Otro de mis grandes pasiones se desató por aquel entonces, Escocia, sigo diciendo que no me puedo ir al otro barrio sin pisar ese lugar, las Highlands y hacerme un recorrido intenso por los magicos parajes que me esperan ahi.

recuerdo que tras la lectura del libro me dediqué a estudiar la Historia de Escocia, los Estuardo (Odié a Isabel I por decapitar a Maria Estuardo)e incluso me propuse aprender gaelico, de echo aun tengo algún diccionario de gaelico escocés a mano y de vez en cuando utilizo alguna terminología.

Definitivamente, estos libros a mi me marcaron muchisimo, sus tiempos, sus narraciones, el echo de que hicieran que tuviese los sentimientos a flor de piel en cada capitulo y que nunca en todas sus paginas diese un bajon de intensidad es algo que pocos autores pueden decir.

Diana Gabaldon you are the Queen.

Saluditos.

Eskartxa

Lala dijo...

hace unos dias decubrí este articulo y necesito felicitarte, jamás nadie había interpretado tan bien nuestros sentimientos, cada vez que lo leo lloro de la risa, no sé tu nombre, pero sos una genia!!!!!!!
Es así tal cual, Jamie está causando efectos terribles en mi vida!!!!!! estoy absolutamente enamorada de él, y no parece que se me vaya a pasar en el corto plazo, en que estoy leyendo el 6to libro de la saga, me falta uno todavía!!!!! Pero se lo recomiendo a todas, la experiencia Jamie Fraser es ALUCINANTEEEEEE!!!!!!
Lala
de Buenos aires, argentina

Paula Ga dijo...

Hola Lala,

Jamie siempre ha sido un problema para nosotras. Porque es perfecto, una utopía ambulante y la vara con la que medimos a todos los hombres. Pero lo peor de todo es que NO EXISTE!

Bienvienida al club!!! (el 6º libro es un poema) jajajajajaja

Besos

Anónimo dijo...

No he leído nada de Gabaldón, pero tu entrada me ha hecho partirme de risa (en la oficina).

Gracias,

Anna Magdalena

Paula Ga dijo...

Hola Anna!

Me alegro de haberte hecho reír en la oficina. Trabajo en una y siempre es bien recibido algo que te saque del oprobio cotidiano.

Besos y gracias por comentar!

Anónimo dijo...

Muchas gracias a ti, Paula.
Me he leído todas tus entradas,¡ya no me queda ninguna!

Un abrazo,

Anna M.

Paula Ga dijo...

Prometo escribir pronto Anna!

Besos

Anónimo dijo...

jajaj no sabes como me hizo reír tu artículo, reír para no llorar ...
100% interpretada en tus palabras y ya estoy pensando seriamente en un viaje a Escocia .... una locura

Sassenach Wench dijo...

Paula, genio de geniosss! Mil veces lei esta entrada y mil veces termino llorando de la risa. GRACIAS!!!!

Paula Victoria Garibotti dijo...

Gracias Sassenach Wench, perdón por la demora en responder, hace rato que no entraba a mirar la sección comentarios. Besos y gracias por leer!

Eva Rivas dijo...

Paula,tenemos un problema!
James Fraser sí existe!! Ahora que la serie Forastera está siendo llevada a la pantalla, nuestro literario highlander ha tomado el cuerpo(¡y qué cuerpo!)de Sam Heughan.Para mayor deleite, auténtico escocés, de esos que ruedan las"Rs" al hablar. Durante 16 años, desde que leí aquel primer libro de Forastera, ha tenido una presencia permanente en mi cabeza, más apaciguada en los años que pasaban entre libro y libro y palpitante con cada nueva entrega de la saga.
Pero ahora tiene cara y cuerpo y tras mis reticencias iniciales sobre si era "mi Jamie" o no, ahora que le he visto actuar mi cabeza no distingue. Tremendo actorazo que ha trasladado al personaje todos y cada uno de los más insignificantes detalles del libro. Se lo ha currado!Ha aprendido gaélico, se ha teñido el pelo, se lo ha dejado crecer, se ha metido en un gimnasio, ha aprendido a luchar con espadas, monta a caballo... y por si ésto no fuera suficiente, fuera de la pantalla en cada entrevista se vislumbra un hombre absolutamente encantador, humilde, simpático... Guapo por fuera y por dentro.Deportista nato y colaborador activo de una ONG de lucha contra el cáncer. Así ya no hay quien se quite a Jamie de la cabeza ya que, a los (infinitos)atributos de Sam se le unen en mi cerebro las descripciones que tan detalladamente ha grabado a fuego Diana Gabaldon durante todos estos años dando como resultado LA PERFECCION HECHA REALIDAD. Mi pc está en modo bucle con los 8 episodios que hasta ahora se han emitido en América y que aquí a España aún no han llegado. Como tortura añadida, los productores han decidido hacer un parón a mitad de la primera temporada que durará hasta el 4 de abril de 2015...
Yo ya sucumbí a tu deseado viaje a Escocia en 1999 (dejé a mi marido en casa en esa ocasión). Tal y como describías en tu fascinante crónica, sentía la necesidad de conocerla y fue apasionante! Lloré desconsalada en Culloden, vi amanecer en Inverness, disfruté del buen vino en la isla de Sky viendo el mar,miré atentamente el Lago Ness por si divisaba a Nessi, paseé por la Roya Mile y el castillo de Edimburgo, Holyrood,tomé el té en Glasgow...Y esta vez qué? regalo a mis hijas y y me vuelvo a Escocia?..ahora sí que estoy perdida...Diana ¿qué te hecho yo?

Paula Victoria Garibotti dijo...

Eva, me has hecho reír y llenar de envidia (de la buena). Mi plan es ir a Escocia en cuanto pueda, aunque tenga que trabajar 24 horas por día jajajaja. Mi perra se llama "Escocia", hasta ahí llega mi delirio con el tema. Diana nos arruinó la vida a nosotros e impulsó divinamente sus ingresos y los del turismo de las tierras Altas de Escocia. Si algo tiene esta mujer, es que sabe crear un embrujo que nos tiene a todas en su puño buscando una frase, un saludo, un adelanto de una escena del próximo libro...en fin; creo que se lo merece todo porque nos ha hecho disfrutar como locas, conocer la historia y geografía de un lugar que pocas conocíamos y como bonus nos ha permitido conectarnos con lectoras de todas partes del mundo creando amistades que perduraron en el tiempo.
Te mando un abrazo inmenso.

Anónimo dijo...

por favor cuanta verdad en tus palabras, me rei hasta casi sucumbir no solo por la gracia si no tambien por lo real, descubri los libros despues de haber visto la serie y puedo confirmar que la historia se apodero totalmente de mi, aqui consegui solo los primeros 4 libros y cada vez que entro a una libreria con la esperanza de conseguir el que sigue me dan palpitaciones de la anciedad y cuando recibo la negativa de su existencia la angustia me lleva al borde de las lagrimas, me las aguanto solo para evitar las cargadas , pero coincido totalmente con tus palabras jame es el hombre que muchas mujeres anhelan ( su pacion ,su fortaleza, su sencibilidad, etc) . te saludo cordialmente compartiendo tus sentimientos y pasion por esta apacionante historia

gracielaM dijo...

me dejaste sin palabras... aplausos de pieeeee!!!! ídola!!!!!

Claudia Velasquez dijo...

Hola soy de Chile e igual que ustedes estoy encantada con la saga, Diana una escritora sin igual estoy leyendo los libros en mi celular ya que acá no están ni en toda latino América y recién estoy en el 2

Viviana Leticia dijo...

Genial , extraordinario análisis !! En mi caso empeoró con la serie ...Sam es perfecto...!!!

Paula Victoria Garibotti dijo...

Gracias a todas por sus amables comentarios. Me alegro de que se hayan reído y sentido identificadas. Jamie ha logrado conectarnos a mujeres que viviendo en lugares distintos del planeta, tenemos la misma sensibilidad. Ese es su gran aporte, más allá de sus dotes amatorias jajajajaja. Besos!

Anónimo dijo...

Holaaaa!! Donde se encuentra el post original? Un saludo.

Paula Victoria Garibotti dijo...

Hola! Este es el post original. Saludos

Anónimo dijo...

Qué puedo decir que ya no hayan dicho!!
Tu descripción del "Huracán Jamie/Gabaldon" es perfecta..
Y sólo voy por el libro 2! y la serie claro, porque yo soy de las que llegaron x la serie a los libros..que ya me los quiero comprar todos..
Estoy en la etapa de prédica..quiero que todas mis amigas vean la serie y lean los libros!
Como dije en otra entrada soy de las que ya peinan canas..NO me puedo ni imaginar lo que habrá sido leer estos libros para esa chica que los encontró a los 12 años! creo que eso hubiera arruinado mi vida amorosa/sexual para siempre! porque cómo encontrar a alguien que pueda competir con ese primer amor? :P
Les cuento algo que me pasó estas vacaciones (ya bajo el terrible efecto!):
Antes les aclaro que soy una persona terriblemente práctica y cero dada a arreglar conflictos por medio de la violencia.
Íbamos caminando super relajados con mi marido por una plaza y a unos muchachos que jugaban se les escapa la pelota y me pegan (levemente) un pelotazo..
Se acercaron y me pidieron disculpas yo con cara de enojada les dije que bueno que los disculpaba.. eran varios, jóvenes altos, tranquilos y educados, pero varios..
Seguimos caminando y descubrí con mucho asombro que estaba furiosa con mi marido por no haberme "defendido" de alguna manera!
Y qué quería que el pobre hiciera!!??? en una ciudad extraña, contra varios muchachos que encima se acercaron y pidieron amablemente disculpas??
No sabía qué me pasaba!! si yo siempre le digo a él que no vaya a discutir en la calle por tránsito o esas cosas!
Haasta que caí... estaba poseída por Outlander! de veras que añoré sentir en la vida real todo lo que estaba sintiendo por el libro..!!
Ay dios pobre de mi y de mi pobre marido! capaz de perder los dientes peleando por mi culpa y la de Diana, en una plaza de pueblo!
*Cata

Sonia dijo...

Hola Paula! Mi nombre es Sonia. Quiero decirte que me sentí totalmente identificada con todo lo que escribiste... La verdad es que no he leído los libros aún, pero estoy viendo la serie! Es mas,en tres días me devore la primera temporada... Me paso justo lo que tu describes... No podía dejar de verla!!! Era como un vicio... Lo cual también me llevo a googlear para conocer mas sobre la historia de Escocia, mas específicamente sobre la batalla de Culloden y sobre los Clanes... Y fue justamente así como llegué a tu articulo. Debo felicitarte!!! Es increíble como describes a la perfección lo que sentí con esta historia y con el inigualable Jamie Fraser!!! Que por cierto también estoy enamorada de él como todas... Ahora me encuentro viendo la segunda temporada y debo ser honesta... siento un miedo enorme por lo que vendrá!! Saludos desde Uruguay

Paula Victoria Garibotti dijo...

Muchas gracias Sonia por leer y por tu amable comentario. Lamento no haber respondido antes, gracias a Dios conseguí trabajo y fueron meses de mucho movimiento. Ya vamos a poner solución a esto, ahora que estoy más organizada. Te mando un abrazo grande y me alegra que te haya gustado. Jamie es el #1 jajajajaja

Paula Victoria Garibotti dijo...

Hola Cata! Bienvenida al síndrome Outlander!!!. Es verdad, la vida cambia de color, tu anécdota pinta completamente el grado de knock out emocional que te deja la pluma de la Gabaldon. Me estoy riendo en la oficina leyendo lo del pelotazo jajajaja, pobre hombre, si se metía terminaba en un hospital enyesado y vos gritándole por reaccionar en la calle (todas les decimos a nuestros maridos que se queden en el molde ante una reyerta en la calle pero somos las primeras en fantasear con un duelo de espadas...quién nos entiende!). Juicio a la Gabaldon por enfermarnos la cabeza!!! Besos

Alex de Seven dijo...

Lo que me he reído!!

Paula Victoria Garibotti dijo...

Gracias por leer, Alex! Besos

Guadalupe G dijo...

Hermosa Paula que te puedo decir que note hayan dicho, me has hecho la noche, a semana, el mes y hasta el año entero, por favor no dejes de escribir, es tan gratificante sentirse identificada en muchas maneras con los escritos de Diana que hasta llego a sentirme alagada por brindarnos tan especial lectura y distracción de mi vida que a veces llega a ser insostenible, y de la serie que te digo, Sam encarna a la perfección al de las tierras altas, su actuación me tiene prendida de la pantalla. Gracias encanto me he divertido mucho compartiendo tu fabuloso post...!! Besos.

Sandra Belén dijo...

Ay Dios mio Paula, tu post me encanta y me ha hecho reír mucho. Llegue acá gracias a un grupo de face de Outlander que compartieron tu post. No puedo creer que no sea la única en sentir todo eso, me preguntaba si me estaba volviendo loca, si hasta me duermo pensando en él y me levanto pensando en él y soy una mujer casada jajajaja mi tema es que no he querido leer los libros, me da miedo. Siendo más joven y soltera leí otra historia de amor y me pego muy fuerte, hasta mi madre me vio llorando jajajaja y se que esta historia causa los mismos daños jaja y temo por mi cordura, porque se que me va a afectar, porque ya estoy enamorada de Jaime Fraser gracias a la serie. Durante las 2 primeras temporadas pude evitar la lectura pero ahora con esta 3era temporada, madre mía!! ya no puedo, con el capítulo en que él se desmaya al volver a ver a Claire, no se, me dejo totalmente desconectada de la realidad. Al terminar ese capítulo le dije a mi marido "Ya lo decidí, voy a leer la saga" jajaja quizás el año que viene comience ya que tengo otras lecturas pero ya me veo llorando como una magdalena y maldiciendo el momento en que decidí pasar a los libros. No puedo negar que el que hablen maravillas de la escritura de Gabaldon hace que con más razón quiera leer su saga, pero igual temo por mí jaja ya le he dicho a mi madre el otro día "No es justo, Jaime es perfecto pero no es real". Yo solo se que quiero un escoses en las rocas y no me refiero a la bebida jajaj gracias por esto, me siento menos sola. Besos!!!

Gabriela Oreiro dijo...

Me he reído tanto, tanto, tantooooo ! Es genial !!!
Me pasó exactamente lo mismo, tardé mucho en leer los libros a pesar de las recomendaciones, y cuando empecé... no pude parar ! Enganchada perdida a los libros, a Jamie y a todo lo que se publicaba sobre la saga. Y ahora, adicta a la serie de TV.
Muy bueno tú post, muy bueno.
Gracias por hacerme pasar un momento tan divertido.
Saludos desde Santiago de Compostela, Galicia.

Paula Victoria Garibotti dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Gabriela. Me alegro de haberte hecho reír, este post fué escrito hace mucho tiempo, pero aún hoy sigue vigente porque Jamie es el ideal del mundo mundial para muchas mujeres. La utopía escocesa ambulante jajajajaja.
Un beso enorme desde Buenos Aires, Argentina.

Paula Victoria Garibotti dijo...

Gracias por tus palabras, Sandra Belén. Si aún no comenzaste a leer los libros, te suplico de rodillas que lo hagas. La serie es hermosa pero es como una cucharadita de un pote de kilo de helado. No te los pierdas, no te vas a arrepentir. Eso sí, cuidado con tomar medidas extremas; el marido/novio/peor es nada corre riesgos de morir en el abandono jajajajajaja. No, en serio, yo me negaba hasta que me obligaron. Pasadas las diez páginas me los leí uno atrás del otro unas cuantas veces y siempre con la misma emoción. Ni que hablar de los últimos que salieron...son un vampiro de la saga.
Un abrazo gigante desde Buenos Aires, Argentina!

Paula Victoria Garibotti dijo...

Muchas gracias Guadalupe, me alegra saber que lo disfrutaste. Me divertí escribiéndolo, aunque hace bastante tiempo que lo hice. Tus palabras me alegran la mañana y quedate tranquila que sigo escribiendo, cuando el trabajo cotidiano me lo permite.
Te mando un abrazote de highlander escocés!!!
Besos desde Buenos Aires, Argentina