jueves, 5 de marzo de 2009

JAMON DEL MEDIO


O, “te partiría como un queso”
Los hombres son confesos babosos. No tienen problemas en girar el cogote como una lechuza para dejar sus retinas impregnadas con la foto de un buen culo o un escote prominente. No les da vergüenza comentar lo buena que está la fulana que aparece en el “Bailando” ni las cosas que le haría si se le presentara la remotísima posibilidad de tenerla enfrente (y que le de bola, obviamente). Todos le han dedicado un buen automasaje a alguna celebridad “jolivudense”, algunos soñando con hacerle ver la cara a Dios a una inocente Jennifer Aniston o a una tímida Keira Knightley. O tal vez ser complacidos en forma oral por una desfachatadísima Halle Berry. Básicamente, está socialmente aprobado que un hombre verbalice el objeto de sus más oscuros y humanos deseos; cosa que no es tan evidente con el cachondeo femenino.
Las mujeres corremos el riesgo de ser tildadas de “fantasiosas”, “volátiles” e “insatisfechas” si se nos escapa un suspiro mirando a Antonio Banderas, un auténtico jamón del medio, desplomarse desnudo encima de Angelina Jolie o si nos vemos obligadas a abanicarnos las entretelas viendo a “300” espartanos corriendo en taparrabos (tuneados, lubricados y musculosos). Solamente a las adolescentes se les tiene un poco de piedad cuando arman un tumulto frente a un hotel porque Bono se asomó a un balcón o cuando le revolean sus corpiños a Robbie Williams en pleno recital. Es que las hormonas les dan una inmunidad diplomática frente a la sociedad, de la que no gozamos las mayores de veinte (ni que hablar de las que pasamos la barrera de los cuarenta).
Pero permítanme decirles que lo que está oculto, se hace de zurda o no se ve a simple vista; no carece de valor ni veracidad, muy por el contrario existe y es mucho más grande de lo que la población masculina imagina.
Señores muy serios, sentados en sus escritorios o manejando sus autos camino al trabajo no tienen la más remota idea de que sus mujeres se quedan en casa cachondeándose con el DVD de Ocean’s Eleven (y todas sus secuelas) porque los tienen a todos juntos en el mismo disco (Clooney, Andy García, Pitt, Damon, Pacino). Tampoco imaginan que ellas tienen fantasías sexuales iguales o peores con todo el elenco de “Black Hawk Down”, el seleccionado completo de “Los Pumas” y el bañero de Pinamar que las ha dejado en estado de éxtasis total (también desconocen que la tarjeta de memoria de la camarita que fue a la playa volvió con una docena de fotos del macho en cuestión embutido en una mini zunga y corriendo a lo “Baywatch”). Es que sus mujeres son madres, y desde que lo fueron pasaron a la categoría de zombies asexuados que aplastan zapallo para la papilla del bebé, como si el clítoris les hubiera sido amputado en le primer parto. “Mi mujer, jamás”, se rasgarán las vestiduras jurando por la vida del hijo en común, que la fémina que porta su apellido se toca pensando en Adolfito Cambiaso o Leonardo Di Caprio. Desconocen la mayor parte del universo femenino porque ninguna se atrevería a compartir sus aventuras amorosas virtuales (ni que hablar de las reales) con un celoso marido que las mandaría de patitas al Psiquiatra, si supiera la verdad, para que les cure la fiebre uterina con un par de ansiolíticos sublinguales.
Las mujeres sólo comparten esta parte de sus vidas con otras mujeres, y muchas veces anónimamente en Internet…ya sea con un buen nickname en el chat o en los cientos de foros que existen para idolatrar a astros de cine, cantantes, deportistas, rockeros y modelos. Basta con googlear el nombre de “Gerard Butler” o “Chayanne” para que la búsqueda devuelva docenas de sitios de fans donde se pueden encontrar fotos de tan alta resolución que es posible contarles los pelos de la barba, divisar viejas cicatrices o reconocer una pústula de una feroz angina reposando en la amígdala derecha. Las mujeres se explayan a voluntad y con total libertad en estos foros debatiendo sobre el color de los ojos de su ídolo, sus abdominales, las venas de sus manos y el tamaño de sus genitales. Se pueden leer confesiones donde la gran mayoría admite que dejaría todo (el delantal en la cocina, el auto en la cochera, el bebé en la cuna y al marido en la oficina) para irse detrás de estos galanes en una tierna escena al más puro estilo “An officer and a Gentleman” (cuando él la rescata de la oprobiosa rutina de obrera de fábrica, todo uniformado de blanco). Eso en el supuesto caso de que el tipo leyera los ciento cincuenta posts que la señora ha dejado en el sub-foro que reza “cartas a Gerry” (donde le suplica que le haga un hijo…aunque esté más interesada en el proyecto que en el producto). Mujeres que le donarían dinero para una causa noble, a cambio de una foto autografiada y hasta un riñón si el tipo llegara a necesitar recambio. Pero no nos engañemos, ninguna lo quiere de amigo…todas lo quieren partir como un queso. Cosa que los incautos maridos y novios desconocen ya que esa faceta oculta de sus parejas transcurre en un submundo al cual no han sido invitados.
No solo de fotos y películas se alimenta este grupo de mujeres. Muchas recurren a literatura romántica y erótico-festiva (como mis amigas han dado en llamar a esos novelones de vampiros y highlanders dotados de físicos privilegiados y la libido de un contingente de marineros rusos después de tres meses en altamar). Estos personajes suelen ser la sumatoria de los deseos ocultos de cuanta mujer con un dosaje normal de estrógenos en sangre exista sobre el planeta. Sus creadores son precisamente mujeres, quién si no ellas para dibujar en nuestras mentes el ser al que todas querríamos tener al lado (o encima)? Estos libros se venden como pan caliente, se difunden en innumerables foros por Internet y se están comenzando a utilizar como guiones para películas. Evidentemente las editoriales han hecho estudios de marketing y se han dado cuenta que las mujeres tienen sangre en las venas y ganas de autogestionarse una alegría igual que cualquier hombre.
Lo que más gracia me causa es que muchos se palmearán la cara después de afeitarse, pavoneándose frente al espejo por la performance de la noche anterior, cuando en realidad el auténtico dueño de los jadeos de sus esposas es algún vampiro salido de una novela (y que fueron vilmente utilizados para prestarle su humanidad a un ser de ficción). Que no es ni más ni menos que lo que ellos hacen cuando cierran los ojos y alucinan con Araceli González o Salma Hayek en pleno revolcón.
Así que al final no somos tan diferentes, sólo nos separa la anuencia social que tienen algunos para manotear aquello que los haga felices sin tener que esconder la mano o compartirlo con su querido diario íntimo.

Mensaje para novios/maridos/amantes: Sus mujeres no son lo que parecen. Tienen un arsenal de películas y libros guardados. Un par de revistas con fotos de tíos en cueros en la mesa de luz, algún juguete sexual en el cajón de la ropa interior y muchísima…pero muchísima imaginación.

2 comentarios:

Cele dijo...

hey! a todos los que tengo en mi lista solo les deseo lo mejor y que les vaya bien...
en el fondo son buenas personas...





alguien me creyo?

patty dijo...

jajaja Mejor no pudiste haberlo dicho!. Gracias, una vez mas por ponerle coordinación a nuestros pensamientos alocados y expresarlos en forma escrita...yo no puedo, la única neurona que no se me quemó mirando 300 la estoy utilizando para escribir esto :D