
Las incógnitas más insondables del mundo mundial (según mi subjetiva subjetividad, después de todo es mi blog y en este pedacito de mundo virtual nos gobierna una insana monarquía. Firmado: Moi)
¿Por qué hago un esfuerzo sobrehumano para no despegar los párpados evitando que asome un atisbo de luz que pudiera desvelarme una hora antes de que suene el despertador, para descubrir con horror (sentada en el inodoro haciendo pis), que en el tubito de cartón solo queda un centímetro cuadrado de papel higiénico?
¿Por qué todavía la ciencia no me ha sabido explicar en qué gen de mi cadena de ADN habita la instrucción “QUEMARÁS LAS TOSTADAS”?. ¿Mi hijo no las quema, será que ese gen no se lo he transmitido a la descendencia, o el pibe es adoptado por lo tanto ese exceso de gordura del año 94 fue un embarazo psicológico y/o una sobredosis de hidratos de carbono en la dieta?
¿Por qué cuando quiero dormir no puedo y cuando no puedo quiero? ¿Es insomnio, histeria soporífera o gataflorismo onírico?
¿Por qué cuando entro a casa todas mis mascotas me miran fijo como si fuera el Dr. Doolittle? ¿Cómo saben que yo sé lo que ellos me están diciendo? ¿Tengo un don, soy la reencarnación de Noé o me faltan un par de jugadores?
¿Por qué siempre me quemo la mano cuando agarro la pava? ¿Soy pavota? ¿Soy “a mentally challenged lady with learning disabilities”, o una pajera a la que le da fiaca estirar la mano para descolgar la agarradera?
¿Por qué siempre me pongo en la fila del peaje que avanza más lento? ¿Tengo un detector de boludos, máquinas descompuestas y empleados inoperantes?
¿Por qué siempre que tomo helado termino enchastrada como a los cuatro años, cuando la abuela Vicenta me llevaba a tomar el “sanguchito” helado que hacía agua por todos los costados?
¿Por qué siempre que me pongo pantalones blancos llueve? ¿El color blanco es parte de algún rito ancestral indígena para invocar la lluvia sobre las cosechas? Y digo lluvia…ni siquiera menciono diluvios (que es lo que sucede cada vez que tengo los pantalones blancos puestos y el paraguas bien guardadito en casita).
¿Por qué cuando me engripo y padezco trances febriles sueño que tengo dieciséis añitos y mi Pediatra es Doug Ross (a.k.a. George Clooney)?
¿Por qué siempre que tengo un antojo musical, el maldito CD se esconde de mi vista obligándome a repasar los doce malditos estantes unas quince veces? ¿Será porque la última vez que lo escuché no respeté el orden alfabético al guardarlo o sencillamente debería ponerme los anteojos antes de comenzar la cacería?
¿Por qué casi todo lo bueno de la vida engorda, hace mal, cae pesado, es ilegal, está mal visto, hiere la susceptibilidad de los sensibles, hace doler la cabeza, te revienta el hígado, es caro, vive en el otro hemisferio, es políticamente incorrecto, es moralmente reprochable, te hincha, te pica, es pecado, sabe a poco, no dura, no abunda, se acaba y te acaba?
¿Eh?
¿Por qué hago un esfuerzo sobrehumano para no despegar los párpados evitando que asome un atisbo de luz que pudiera desvelarme una hora antes de que suene el despertador, para descubrir con horror (sentada en el inodoro haciendo pis), que en el tubito de cartón solo queda un centímetro cuadrado de papel higiénico?
¿Por qué todavía la ciencia no me ha sabido explicar en qué gen de mi cadena de ADN habita la instrucción “QUEMARÁS LAS TOSTADAS”?. ¿Mi hijo no las quema, será que ese gen no se lo he transmitido a la descendencia, o el pibe es adoptado por lo tanto ese exceso de gordura del año 94 fue un embarazo psicológico y/o una sobredosis de hidratos de carbono en la dieta?
¿Por qué cuando quiero dormir no puedo y cuando no puedo quiero? ¿Es insomnio, histeria soporífera o gataflorismo onírico?
¿Por qué cuando entro a casa todas mis mascotas me miran fijo como si fuera el Dr. Doolittle? ¿Cómo saben que yo sé lo que ellos me están diciendo? ¿Tengo un don, soy la reencarnación de Noé o me faltan un par de jugadores?
¿Por qué siempre me quemo la mano cuando agarro la pava? ¿Soy pavota? ¿Soy “a mentally challenged lady with learning disabilities”, o una pajera a la que le da fiaca estirar la mano para descolgar la agarradera?
¿Por qué siempre me pongo en la fila del peaje que avanza más lento? ¿Tengo un detector de boludos, máquinas descompuestas y empleados inoperantes?
¿Por qué siempre que tomo helado termino enchastrada como a los cuatro años, cuando la abuela Vicenta me llevaba a tomar el “sanguchito” helado que hacía agua por todos los costados?
¿Por qué siempre que me pongo pantalones blancos llueve? ¿El color blanco es parte de algún rito ancestral indígena para invocar la lluvia sobre las cosechas? Y digo lluvia…ni siquiera menciono diluvios (que es lo que sucede cada vez que tengo los pantalones blancos puestos y el paraguas bien guardadito en casita).
¿Por qué cuando me engripo y padezco trances febriles sueño que tengo dieciséis añitos y mi Pediatra es Doug Ross (a.k.a. George Clooney)?
¿Por qué siempre que tengo un antojo musical, el maldito CD se esconde de mi vista obligándome a repasar los doce malditos estantes unas quince veces? ¿Será porque la última vez que lo escuché no respeté el orden alfabético al guardarlo o sencillamente debería ponerme los anteojos antes de comenzar la cacería?
¿Por qué casi todo lo bueno de la vida engorda, hace mal, cae pesado, es ilegal, está mal visto, hiere la susceptibilidad de los sensibles, hace doler la cabeza, te revienta el hígado, es caro, vive en el otro hemisferio, es políticamente incorrecto, es moralmente reprochable, te hincha, te pica, es pecado, sabe a poco, no dura, no abunda, se acaba y te acaba?
¿Eh?